"...Así que el segundo día
de Carnaval estaba allí sin móvil, con 20 libras
de maría en el bolsillo (que, por supuesto, no pensaba
fumarme enteras, casualmente venía de la casa del suministrador),
camisa tropical, gafas naranja y buen rollo. Estoy en la parada
de metro de Nosequégreen. Son más de las dos
y el tiempo corre. Desde hace veinte años, Norman Jay
pincha en un sound system del Carnaval. El día anterior
acaparó gran parte del tema inglés de club,
la gente estuvo muy simpática y no querría perdérmelo
hoy. Este monstruo del vinilo (funky, soul antiguo, rap ecléptico
y variado, vamos) acaba de pinchar a las siete (manda huevos).
Ingenuo de mí, pensaba que me podría dar una
vueltecita y verme al colega un buen rato.
El recinto del Carnaval es un trozo de ciudad de muchas calles
y avenidas, incluyendo Portobello Road entera. El perímetro
está rodeado por una calle donde pasa la cabalgata
en sí. Esto es, nada más y nada menos, que una
caravana de unas 45 bandas, de una media de 100 personas,
que son las que se disfrazan (en plan carnaval de Río).
Y nada, ahí te ves dragones, floripondios gigantes,
hortensias móviles y cientos de sandungueras bailarinas.
Para que la cosa no decaiga, cada banda va encabezada con
su tráiler o camión, con unos pedazos de sound
system a cual más bestia. Te ves dj.s de salsa, cumbia,
rap, techno, ragga, animadores, bandas de rock, percusión...
Vamos, que hay de todo.
Con esto ya la cabeza se te va, pero el meollo está
en el recinto del Carnaval. Había quedado a las tres
y media detrás del sound system de Norman Jay, sound
system de los estáticos (hay como unos 30 oficiales
y otros 40 o 45 de los coleguitas). Como buen dj que es el
Norman, pinchaba hoy en estilo distinto al de ayer. Soul y
rap, intercalando su cancioncilla de moda. El dj está
subido en la segunda planta de un autobús blanco, de
publicidad de la cerveza Bud, rollo comercial, eso sí,
la pela es la pela. Vamos, que el tío de alternativo
tiene poco. El autobús está aparcado en un cruce
de calles y hace lateral con un edificio bajo, formándose
como una plaza, toda llena de bakalaeros.
Es fino el tío, muy fino. |