La verdad es que si me lo preguntan a mí,
como persona muy interesada y metida en el tema, la respuesta
no puede ser más contundente ni más triste:
lo que contestaría es un categórico
NO.
¿Qué le vamos a hacer? Cada uno tiene su desgracia
y ha de cargar con su propia cruz: unos son bizcos,
otras se parecen a Ana Botella y otros no
nos comemos ni un rosco.
Yo, cuando entro en un garito, no sé si será
por las luces estroboscópicas, por lo pendientes que
están las titis de la música o por la cantidad
de psicotrópicos que se han jalado, pero es que automáticamente
me convierto en “el hombre invisible”.
Un alucine, tío. No hay ni una nena que me vislumbre,
ni en lontananza, ni aunque me meta literalmente entre sus
piernas. Transparente total. Más translúcido
que mi libreta de Bancaixa, que ya son ganas de poner un ejemplo
de algo con tan poca sustancia.
Y eso que uso todas mis tácticas guerrilleras-seguro-que-esta-vez-lo-consigo-y-conquisto-la-cima-de-aquella-colina:
“¿Tienes fuego?”, “¿Quieres
fuego?”, “¿Tienes un cigarrillo?”,
“¿Quieres un cigarrillo?”, “Oye,
te invito a un cubata...”, “Oye ¿me invitas
a un cubata?”, “¿Quieres que te presente
al dj?”, “¿Y al portero?” ¿"Y
al recoge-vasos?", “¿Me podrías presentar
a tu novio?”, “Esto que suena lo publicó
Soma el año pasado, ¿no?”, “¿Hace
un tirillo, chica?”, “Oye, llevas el sujetador
desabrochado...” ...y así ad infinitum ...y ad
nauseam!. Como si además de ser yo invisible, ellas
fueran sordas...
Y si no te haces invisible completamente, lo que te entra
es el “síndrome del payaso”,
porque empiezas a escuchar risas (femeninas) a tu paso: como
no has podido ligar ni con la más fea, decides conformarte-evadirte
y, ya que estás allí, te pones a bailotear tan
pancho (= movimientos de cabeza arriba y abajo, morritos fuera,
manos en los bolsillos), hasta que, cuando estás en
lo más profundo del “Jackpot” de Tocotronic,
oyes unas risitas malévolas procedentes de ese grupito
de tres nenas macizorras que se bambolean
cerca de ti en la pista. ¡Y encima te están observando!
¡¡Las tres!! Y con una mirada desdeñosa
que no deja lugar a dudas ¡argggh! No es que se hayan
contado un chiste entre ellas, nooo! ¡es que se están
riendo de tí!
No sé qué es peor, la verdad, si la invisibilidad
o la hilaridad
|