Dj Asnar, dj residente
en el afamado club La Moncloa, ha puesto
en pié de guerra a las crews del Bien y del Mal, con
la secreta intención de arramblar con el suministro
mundial de vinilos, actualmente en manos de Dj Saddam,
que pincha en el también muy famoso club Babylon.
La sangre, pues, ha vuelto a las pistas de baile, con una
virulencia que no se conocía desde los tiempos en que
las bandas de la Costa Este se liaban a tiros con las de la
Costa Oeste.
La culpa de todo la tenía el conocido productor Ossama
Boom-Boom, que montó una super-rave ilegal
en NYC allá por el 11-S, pero como
no hay dios que lo coja, alguien lo tenía que pagar,
y el pájaro que más a tiro estaba era el que
ya todos sabíamos, el nefasto Dj Saddam,
tenebroso personaje famoso por su estilo hard-progressive-más-hard
y sus rayantes scratchs contra kurdos, chiítas, iraníes,
iraquíes y cualquier incauto que baile a menos de 4000
km de su residencia.
En realidad, sin embargo, tanto a Dj Asnar
como, sobre todo, a Dj Bush (White House
recs. / Washington), auténtico artífice de esta
batalla de djs., lo que les mueve es la codicia pura y dura,
ya que lo que pretenden es hacerse con el suministro de vinilos
que controla Dj Saddam, para así poder
renovar sus maletas y seguir pinchando una legislatura más.
Lo que no sabe el tonto de Dj Asnar, aunque
lo vé todo el mundo, es que cuando Dj Bush
se haga con los discos, a él no le dejará ni
leer las galletas.
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