Un riguroso estudio a cargo de la Doctora
Fumant Chinga
(miembro erecto de la Sociedad de Onomástica
de Pekín, con el diploma correspondiente)
Excepto los muy burros, los traidores y los malpensados,
nadie se atreve a dudar hoy en día de la clara superioridad
artística de la electrónica sobre el resto de
estilos musicales, esos antiguos y guitarreros que no sirven
ya pa' ná, excepto para matarte de aburrimiento.
La música electrónica (en todas sus variantes,
sea techno, electro, house, drama o lo que quieras) libera
tu mente y tu cuerpo, es enriquecedora, hedonista, vanguardista,
fresca, escapista, libre, concienciada, moderna, caliente,
inteligente, trendy, cool y fashion, todo a la vez, y algunas
cosas más que me dejo.
Y prueba de ello (por si hiciese falta, que lo dudo) la encontramos
hasta en la onomástica, por poner sólo de ejemplo
el tema que vamos a tratar. Fijémonos en los nombres
de los dj.s, proyectos, bandas, grupos, compositores, etc.
y veremos en seguida que los relativos a la música
electrónica son los más imaginativos y los más
chachis de todos, pero con diferencia.
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