El sábado 4 de octubre de 2003 y
bajo el nombre de SunParade, se celebró
en Valencia un amago de techno-desfile organizado por el grupo
Speed Factory (B-Parade
de Barcelona). El motivo de realizarse en Valencia es que
el Ayuntamiento de Barcelona no se la dejaba hacer allí
este año, mientras que las autoridades valencianas
se mostraron "muy receptivas". Hasta aquí,
ni entro ni salgo, aunque la cosa ya huela a chamusquina.
Lo que no entiendo para nada es la pretendida filosofía
que les movió (basada en el todo vale, desde lo más
underground a lo más masticuleitor),
ni que algunas salas o colectivos de auténtico clubbing
valenciano cayeran en la trampa, ni que nos
pretendieran vender que este montaje estaba basado, según
ellos, en "la multiculturalidad", "la unión
de las tribus urbanas", "el placer de la música"
y otras mandangas, porque no era más que un puto negocio
en el que la parte del león se la llevaron -además
de los organizadores- salas como Chocolate, Puzzle,
Maruja Limón, Distrito o Penélope.
Y entiéndaseme bien: lo digo todo desde el más
absoluto respeto hacia todo el mundo: que cada cual escuche
su música, baile su ritmo o se mueva por donde quiera,
pero que no nos vendan la cabra de la unión de las
tribus. Eso es una pelotera que a estas alturas del siglo
XXI ya no se traga nadie.
Y menos aún, por favor, que no nos tomen el pelo:
que no nos digan que no traen dj.s internacionales "porque
estan todos ocupados en Miami" (¡hay que joderse!)
y que se queden ellos sus "carrozas de ambiente fallero"
(¡por dios!). Sólo falta que, con tanta "chermanor",
nos monten también un concurso de paellas en
el río.
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