Encontramos a Oleaque en su estudio, trabajando
en un nuevo caso (top secret de momento), mientras en el plato
rueda a toda marcha el "Nervous Track" de Nuyorican
Soul.
-Vaya, veo que te gustan los Masters... ¿qué
música escuchaba Antonio Anglés?
-Bakalao, fundamentalmente. Fué un gran adicto al bakalao,
aunque esto hay que matizarlo, porque también tuvo
otros gustos, según épocas.
Para empezar te diré que uno de los puntos claves en
la mentalidad de Anglés es su deseo de ser una persona
sofisticada, de ascender en la escala social por la estética,
de arrimarse a las corrientes más modernas de su época
para ver si algo de ellas se impregnaba en su personalidad.
En el fondo, una manera como otra de intentar escapar del
gueto donde se había criado y donde vivía.
-¿Y esto lo consigue a través de la
música?
-Más que de la música, a través de la
estética de las diverses corrientes urbanas que intenta
imitar, siempre sin conseguirlo, claro. Le podemos definir
con el calificativo que ya se usaba en aquella época:
era un "pseudo".
-...?
-Así se llamaba a los "imitadores de segunda generación",
a los "imitadores de imitadores". Te hablo de mediados
de los años ochenta, cuando hace furor el movimiento
de los "new romantics". Es cuando los iniciados
en esta cultura llenan las pistas de Barraca o Chocolate -en
la carretera del Saler-, y el (efímero) prestigio de
este movimiento se extiende por Valencia y sus alrededores.
Así aparecen discotecas que, sin llegar a tener el
carisma de las nombradas, las imitan y siguen su corriente.
Es el caso del Broadway de Alfafar, el feudo de los "pseudos",
o, especialmente, del Green Black de Catarroja, lugar muy
frecuentado por Anglés y por los "pseudos"
más garrulos.
-La música brasileña... ¿le gustaba?
Lo digo por su ascendencia...
-Es curioso, pero me parece que no. Eso sí, se dedicaba
también a tocar la guitarra por calles y plazas de
Catarroja, mezclando algún que otro fandanguillo con
mucho rock británico, que, realmente, era lo que más
le llegaba al alma.
-¿Y lo del bakalao? ¿cómo fué?
-Estaba en el ambiente. Era la música que ya empezaba
a nacer a finales de los ochenta. Por aquella época
Antonio se relacionaba con el Chino, un camello del que era
socio, y que, junto a otro amigo suyo, el Pachanga, frecuentaban
el Spook, de Pinedo. Anglés se suma a ellos y se habitúa
a las sesiones de esta sala, además de empezar a ir
también a Chocolate, que tenía un ambiente mucho
más duro y siniestro. Anglés y el Chino fantaseaban
con dedicarse al bakalao, montar un grupo, hacerse dj.s, pinchar
en fiestas estupendas y estar siempre rodeados de fans enloquecidas
que les tiraran las bragas a la cabeza...
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