Visto desde aquí, el panorama electrónico
de la ciudad de París no deja de resultarnos
un poco misterioso, efecto producido básicamente por
el deslumbramiento que, desde siempre, ejerce Londres, que
obscurece un poco todo lo demás. Hasta hace muy poco,
sin embargo, el club - asociación cultural Batofar,
anclado en el mismísimo Sena pero volando muy alto,
representaba un auténtico faro indicador de lo que
estaba pasando en la capital francesa, con una presencia continuada
en sus salas no sólo de lo mejor de la música
de aquel país, sino con sesiones también de
los principales productores y dj.s europeos y americanos,
además de toda una serie de actividades (presentaciones
de sellos, festivales monográficos, exposiciones, etc.)
que suponían una muy buena referencia de la actualidad
más vanguardista y underground.
Su reciente cierre, sin embargo, debido a motivos económicos,
nos ha vuelto a sumir un poco en las tinieblas. Sí,
sabemos de la existencia de clubs míticos como el Rex
(por el que pasa lo mejor de lo mejor), de otros tan glamurosos
(y caros) como Les Bains, de los recopilatorios
de Pompugnac de l'Hôtel Costes (más
caro aún) o de la importancia de la escena gay, pero
la verdad es que nos sentimos un poco perdidos.
Por ello, nada mejor que recurrir a nuestro corresponsal
en la capital gala, Enrique Soria, un fotógrafo
valenciano exiliado en París, que nos pondrá
al corriente de todo lo que allí está pasando.
Soria, además de ser un clubber inveterado
(por supuesto), ha trabajado para el conocido e-zine Parissi
y, actualmente lleva un proyecto internetero nuevo, Electrokick,
del que también nos explicará cosas.
Naturalmente, todas las fotos publicadas en esta entrevista
son obra suya.
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