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Música electrónica en castellano

 

por José María López Lagunas

Introducción

La música popular del siglo pasado y el actual, aun teniendo sus orígenes en la cultura anglosajona (Estados Unidos e Inglaterra, principalmente), ha conocido adaptaciones locales en los diversos países donde se ha extendido su influencia. Actualmente no nos extraña oír cantar a grupos de rock o de pop en castellano, catalán, euskera o gallego. La música electrónica también ha tenido su principal origen en los citados países anglosajones. Incluso un grupo clave como los alemanes Kraftwerk, a pesar de cantar en su lengua nativa, lanzaban las versiones internacionales de sus discos en inglés, las cuales han sido más conocidas por nuestro público.

Si el rock o el pop han sabido utilizar la lengua autóctona para expresar una misma música, lo lógico debería ser que algo similar ocurriese en el caso de la música electrónica. A continuación se citarán algunos de los grupos que han hecho uso de la misma con sus propuestas de electrónica, aunque hay que recordar que algunos de los estilos más conocidos de esta música (techno, house, drum’n’bass, electro,...) tienen un gran componente instrumental, en el cual las voces en ocasiones pasan a un segundo plano o simplemente no existen.

También se ha de señalar que los conocimientos del autor respecto a dicha música son limitados y no abarcan todas las diferentes manifestaciones existentes, por lo que la lista de nombres no es exhaustiva y puede haber omisiones. Al lector se deja la posibilidad de continuar explorando este fascinante mundo.

Pioneros de los 70 y los 80

Uno de los pioneros de la música electrónica en España es Eduardo Polonio que comenzó a realizar obras de electroacústica ya a finales de los años 60. Formó además el grupo Alea-Música Electrónica Libre. Sus composiciones de carácter experimental poseen unos curiosos títulos tales como Difícil que las margaritas beban en la fuente, Hoy comemos con Leonardo o En un eclipse, en un eclipse total, en un apagón general del Universo, por citar algunos dentro de su extensa y desconocida producción. En Barcelona se puede destacar de aquella época a Macromassa, grupo formado por Juan Crek y Víctor Nubla, que también poseen obras con títulos curiosos (y en algunos casos también curiosas letras) como El consecuente aspecto de la geometría o El largo camino a las almendras.

Dejando de lado las primeras incursiones electrónicas experimentales, se puede decir que la primera manifestación de música electrónica en castellano de mayor repercusión se produce con los grupos del llamado techno-pop (synth pop para los ingleses) a finales de los 70 y principios de los 80. Los pioneros El Aviador Dro y sus obreros especializados tenían en su haber canciones reinvidicativas, futuristas o humorísticas como La chica de plexiglás, Nuclear, sí, La televisión es nutritiva, etc. Sus influencias vendrían de grupos como Kraftwerk, Devo y los grupos de synth pop ingleses que estaban empezando a surgir en los primeros años de la década de los 80. Y a pesar de esta influencia en lengua inglesa, dichos grupos decidieron utilizar el castellano para sus composiciones como forma de hacer llegar su mensaje de una manera más natural. Y la gente lo aceptó sin problemas. Incluso los propios Aviador Dro se atrevieron a realizar una versión en castellano del exitoso tema de Kraftwerk (The Model / Das Modell), con el título La Modelo. Hoy en día siguen en activo fieles a su filosofía aunque han actualizado su sonido y a alguno de sus miembros.

Otro grupo de la época que se puede citar es Esplendor Geométrico, surgido tras la escisión de algunos componentes de Aviador Dro, los cuales antes de embarcarse en una trayectoria de ruido y pulsión rítmica, elaboraron algunos temas de techno-pop como Moscú está helado. Posteriormente, aunque sus trabajos eran predominantemente instrumentales, poseían la mayoría de los títulos de los temas en español, algunos incluso incluyendo muestras sonoras de voces en castellano (también utilizaban de otros idiomas, por supuesto). Un ejemplo, con algo de ironía, puede ser 30 Km. de radio (Veritatis Remix) del álbum Balearic Rythms (1996) en el que bajo unos potentes ritmos industriales se puede escuchar a un anónimo locutor de radio recitando los misterios de la pasión de Cristo.

Junto a éstos existían otros grupos como Metal y Ca. con temas como Datos, Planeta o Velocidad; Oviformia Sci con Hablamos de nosotros o Mi teletipo; o los aragoneses Vocoder (Mi chica tiene un lío con Satán, Amor de robot) y Vam Cyborg (Actos de maldad o Radioactividad, que no se trata de una versión de Radioactivity / Radioactivität de Kraftwerk).

Otro grupo de la época fue Azul y Negro, más comerciales que los anteriormente citados y que obtuvieron bastante popularidad. Uno de sus primeros temas (Me estoy volviendo loco) fue utilizado como sintonía para los reportajes de televisión de la Vuelta Ciclista a España en el 1982, un año antes de que Kraftwerk publicaran su Tour de France. De este modo alcanzaron gran repercusión entre el público general, a pesar de sus sonidos sintéticos y sus voces robotizadas. Desde entonces siguieron editando LPs en los que las canciones no instrumentales eran casi todas en castellano.

Siguiendo en la onda techno-pop, que era lo más conocido en cuanto a electrónica en aquellos primeros 80, también hay que destacar a Tino Casal, quien facturó algunos temas clásicos como Champú de huevo, Tigre bengalí, Bailar hasta morir o Embrujada. Uno de sus mayores éxitos fue Eloise, tratándose en este caso de una versión del tema de Barry Ryan.

Valencia no fue ajena a aquellas influencias de sonidos electrónicos y futuristas. En aquella época, una efervescente escena de grupos de todos los estilos también dio origen a algunas bandas que si bien no parecen ser tan recordadas, merecen una mención. Los grupos más destacados que pueden citarse son Glamour, con joyas como Imágenes, No llores junto al estéreo, En soledad...; Betty Troupe, con la archiconocida El vinilo; Video (La noche no es para mí, Víctimas del desamor) o Última Emoción (El misterio de los tomates eléctricos, Dos minutos de odio), entre los que dejaron huella sonora.

 
 > Artículos disponibles... 
Eduardo Polonio / Música Electrónica Libre: "It - Viaje" (Movieplay / Gong, 1976)
 
Macromassa: "El concierto para ir en globo" (Umyu, 1978)
 
El Aviador Dro y sus Obreros Especializados: "La chica de plexiglás" (Munster, 1980)
 
Esplendor Geométrico: "Moscú está helado" (original de 1980). En la foto, recopilatorio de remezclas publicado en 2004 por Geometrik.
 
Azul y Negro: "La noche" (publicado en 1983). Este disco incluye el tema "Con los dedos de una mano / No tengo tiempo", que repitió como sintonía de la Vuelta al año siguiente de "Me estoy volviendo loco". La carátula es de Óscar Mariné, mientras que la del disco anterior ("La edad de los colores") lo fué del mismísimo Tino Casal.
 
 
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