por Antonio
J. Albertos
ANTECEDENTES
El Jazz, desde los años 20, ha conocido continuas
revoluciones cada década. Del swing al free jazz, pasando
por el be bop o el cool, hasta los años 70, con el
jazz electrónico de Miles Davis. El
jazz es uno de los estilos musicales más camaleónicos
y maleables.
Su maridaje con la electrónica era un asunto que más
tarde o más temprano supondría algo natural.
En los 70, los sintetizadores empiezan a inundar los escenarios
y sus frecuencias sonoras son aplicadas en temas de grupos
relacionados con el rock en su versión psicodélica
(Pink Floyd), en su versión progresiva
(Yes), en su versión cósmica
(Tangerine Dream) o, simplemente, alejados
del rock (Kraftwerk). Su influencia en el
jazz también se va a dejar sentir en esta década
en el trabajo del revolucionario Miles Davis
o en las primeras composiciones del brasileño Wagner
Tiso. Sin duda, el trabajo que Miles Davis realizó
durante esta época y en las posteriores no hubiera
obtenido el mismo resultado sin los adelantos tecnológicos
de los estudios de grabación y las nuevas instrumentaciones
electrónicas.
El primero de los discos de Davis que abrió esa nueva
vía de investigación con la electrónica
fue Bitches Brew (1969). Miles Davis
electrocutó su manera de entender el jazz, influenciado
sobre todo por la figura de Jimi Hendrix.
Se trataba de una música que unificaba los instrumentos
electrónicos del rock de Hendrix y la improvisación
del jazz de Davis. Esta vez, como en Kind of Blue,
Miles volvió a conducir espontáneamente las
improvisaciones colectivas de sus noveles músicos (entre
quienes aparecían nombres como Joe Zawinul,
John McLaughlin, Chick Corea,
Dave Holland y Jack DeJohnette),
creando atmósferas lúgubres, contundentes y
musicalmente llenas de consistencia, que finalmente inauguraron
toda la era del jazz enchufado. Después vendría
Agartha (1975) un doble álbum en directo donde
las texturas electrónicas creadas por el guitarrista
Peter Cosey se fusionaban con las influencias
musicales de Sly Stone, George Clinton
y Jimi Hendrix. Tras un retiro musical que
duró cinco años, Miles Davis inició su
última etapa creativa alejado sustancialmente del jazz
puro para ingresar directamente en el jazz electrónico,
la fusión y el pop. En 1981 comenzó este capítulo
final con la grabación de una serie de bizarros discos,
entre los que destaca Amandla, editado dos años
antes de morir. Fue su última obra plenamente reconocida.
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