A final de los años 60, el hombre
fue capaz de llegar a la Luna, pero mucho antes habíamos
recibido una visita de Saturno, ya que de allí decía
provenir Sonny Blunt, más conocido
como Sun Ra. Sus postulados musicales bebían
tanto de la tradición de las big bands de jazz como
de la música vanguardista europea y de la rítmica
étnica de la música africana. La obra de Sun
Ra no fue ajena a los avances de la tecnología y el
pianista acabó incorporando a su orquesta un sintetizador
Moog, llevando aún más lejos el concepto de
jazz espacial o astral. Su discografía es extensa y
dispersa, pero una de sus obras cumbres fue Space is the
place.
Junto a Keith Jarrett y a Chick
Corea, Herbie Hancock fue el más
importante de los pianistas que en los años 70 destacó
en el terreno de la fusión, aunque sus inicios datan
de principios de los 60, cuando editó obras hoy convertidas
en clásicos, como Empyrean Isles o
Maiden Voyage. Tras haber formado parte del
famoso quinteto de Miles Davis a mediados
de los 60 y hacerse famoso por sus interpretaciones en concierto
a dúo con Chick Corea en los 70, su instinto explorador
le lleva a introducir sintetizadores en un álbum de
jazz, Headhunters (1972) con un concepto musical
netamente bailable y plenamente eléctrico. En 1983
sorprendió a propios y extraños con la publicación
de Future Shock plagado de ritmos y estructuras inspiradas
en la música que se empezaba a escuchar en las discotecas:
electro, hip hop y breakdance. Es un álbum que contiene
una de las piezas más exitosas de la larga carrera
de Hancock, "Rockit", el primer tema donde se introduce
la técnica de los disjockeys de hip hop: el scratch.
El encargado de realizar los scratchs es su inventor Grand
Wizard Theodore: un trabajo que constituyó
un extraño y revelador paréntesis en la fructífera
carrera de este músico nacido en Chicago.
Fue en la época de los años 80 cuando comenzó
a emplearse el término acid-jazz para definir una nueva
corriente musical que con rasgos propios e incorporando elementos
jazzísticos y del sonido funk, en conjunción
con otros estilos de reciente nacimiento (rap, hip-hop...),
comenzaba a imponerse como opción alternativa en cadenas
de radio y pistas de baile. Muy pronto comenzaron a buscarse
antecedentes históricos en artistas de finales de los
60 y de la década de los 70, tales como Funk
Inc, Pucho o Idris Muhammad,
que pronto se convirtieron en referentes válidos de
este nuevo estilo.
Sin embargo, la verdadera explosión del acid-jazz
y su popularización habremos de contemplarla a principio
de los 90, con la aparición de bandas como Brand
New Heavies, Jamiroquai o Incógnito
y, sobre todo, gracias a la labor de un disjockey, productor,
locutor de radio y propietario de varios sellos (Acid
Jazz, Talkin' Loud ), Gilles Peterson.
Un personaje que a lo largo de los años 90 impulsó
el jazz hacia terrenos insospechados. Aunque la etiqueta que
se acuñó daba nuevos bríos al término
jazz, con el tiempo podemos considerar el acid-jazz como el
funky de la década de los noventa, influenciado tanto
por el jazz como por el hip hop o el house y arreglado musicalmente
con unas producciones de agradable y ligera electrónica.
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