El productor musical y dj valenciano
Nacho Marco se ha convertido en una de las promesas reales
del techno europeo y, además, ha hecho posible que,
insólitamente, la música electrónica
de un valenciano sea respetada y escuchada en los mejores
clubs del mundo. Su presencia en el festival Sónar
de Barcelona así lo confirma.
Nacho Marco, de 25 años, sobrino-nieto de Max
Aub, reconocido escritor de orígen alemán
y de naturaleza valenciana, ha conseguido lo que cualquier
joven profesional de su ramo querría para sí:
vivir de su trabajo, cultivar respeto y clientes a partes
iguales y formar parte del circuito musical internacional
sin renunciar a su profesionalidad como creador. "Valencia
vive ahora un momento positivo para la música electrónica",
opina; "el bakalao ya no es un imperio, como antes, sino
un estilo más que deja sitio a otros estilos experimentales;
y, dentro de éstos, hay en Valencia clubs más
alternativos y clubs más comerciales; y todo ello es
símbolo de normalidad", cree Marco. Y es que durante
los años ochenta, en Valencia, los pinchadiscos definían
la noche de la ciudad. Pero, cuando en los años noventa,
los dj.s valencianos perdieron más que nadie en el
pantanoso y grosero territorio del bakalao, se les acabó
el poco crédito que tenía. Mientras, en Barcelona
y en el resto del mundo, otros dj.s cobraban nueva fuerza
especializándose en la música de baile electrónica
más arriesgada. Marco y otros jóvenes profesionales
decidieron seguir este camino en una ciudad que, entonces,
era un desierto. "Pero ya no lo es", asegura Nacho,
que tiene una residencia mensual en Le Club,
la sala de moda en Valencia, que ha actuado en el Row,
el club de moda en Barcelona y que ha pinchado cíclicamente
en Jockeys, el local de moda en la salvaje
Ibiza actual.
Marco empezó a pinchar cuando el acto de hacerlo no
era sinónimo de un estado de gracia profesional. "La
familia no me puso problemas", dice, y en un pequeño
home studio intentó, el año 1996, que alguna
discográfica le editara un disco de trip-hop. No hubo
suerte. Más adelante, y ya centrado en un house muy
atmosférico, grabó un disco bajo el pseudónimo
de Loudeast, que es el álias artístico
que utiliza. Y en una fiesta valenciana coincidió con
el dj. inglés Chris Duckenfield.
Duckenfield pincha eventualmente en Fabric,
el superclub inglés más respetado del momento.
Es un representante erudito, aunque asequible, de la extrema
escuela electrónica de Sheffield, donde regenta un
sello discográfico. "Le di mi disco y a Chris
le gustó". A partir de ese momento, todo se puso
en movimiento. Mientras la mayoría de dj.s valencianos
luchaban -y luchan aún- por pinchar en una u otra sala
local, sin demasiada suerte, Duckenfield editó internacionalmente
el disco de Marco. La sorpresa vino cuando, a través
de revistas y de Internet, Nacho descubrió que algunos
de los dj.s más cotizados del mundo estaban programando
su disco: "Gente muy influyente, como Circulation,
Josh Wink, Laurent Garnier o Deep Dish
incluían mi tema en sus sesiones."
Estos últimos contactaron con Duckenfield y después
con Nacho Marco para editarle ellos mismos un tema en su sello
Shinichi. Después de un agotador trabajo
contractual, Deep Dish le editaron el disco "Lights off!!",
e incluyeron este mismo tema en "Yoshiesque 2",
uno de sus cotizadísimos dobles CD recopilatorios,
que se ha vendido en todo el mundo. La música de Marco
tambien está recogida en "Garage City", una
recopilación de house muy popular en Gran Bretaña.
El dj valenciano tambien ha preparado remezclas para artistas
de Mute y, este año, será el único representante
valenciano en el festival de música electrónica
Sónar, que se celebra en Barcelona del 13 al 15 de
junio. "Abriré la sesión nocturna del viernes
14 en una zona que congregará a 4.000 personas",
apunta Nacho; de hecho, ya ha actuado en una edición
anterior de Sónar, pero en una zona más discreta.
Este año estará mucho más cerca de las
grandes estrellas del momento, como Roger Sánchez o
el grandioso John Digweed, que ha sido reconocido por la revista
británica "DJ" como "el dj mundial más
influyente del año 2001". Se esté de acuerdo
o no, el título es suyo.
Marco no comenta lo que cobra por sesión. "Es
muy aleatorio", dice. Con la sobredosis de dj.s actuales,
afirma, que un dj pueda cobrar unos 600 euros por sesión
"podría considerarse como un precio razonable".
Sabe, en cambio, que hay muchos que no superan los 100 euros
por noche y que muy lejos qudan los precios supermillonarios
que cobran algunos dj.s anglosajones.
Después de la entrevista, Nacho Marco marcha hacia
Alemania, donde tiene concertadas una serie de actuaciones.
De alguna manera, sabe que su mezcla de elegancia, ritmos
tribales y atmósferas borrascosas, iban a encajar muy
bien en el corazón de Europa. Porque, dice, "la
música de baile es emoción, y la emoción
forma parte de todos".
Un reportaje de Joan M. Oleaque
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