El sector de la hostelería nocturna
en el País Valenciano se prepara para la llegada de
una nueva ley que regulará horarios y catalogación
de establecimientos. La mayor novedad, que será observada
por el resto del país, será la reconversión
de los super-clubs de baile, que podían cerrar a las
12 del mediodía, en salas multi-ocio que tendrán
que cerrar las puertas a las 10 de la mañana. No ejercerán
como discotecas, pero cumplirán la misma función.
Si una cosa está prohibida, no quiere decir que esté
más o menos aceptada por la sociedad susceptible de
consumirla. Pensad en las drogas. O pensad en las fiestas
rave que inundan todo el país. ¿Por qué
tienen éxito? Porque esquivan una legislación
restrictiva con el ocio nocturno.
Ahora tal vez penséis: "Restricción ¿de
qué?, ¡si hoy en día los jóvenes
pueden regresar de la discoteca cuando el sol está
ya muy alto!" Tendréis razón sólo
en parte, porque, en la mayoría de los casos, si vuelven
tarde es porque las salas se saltan una ley restrictiva con
el visto bueno de la misma administración que impulsó
esta ley. Es la hipocresía tan propia de nuestro sistema.
Todo el mundo sabe que la realidad es la que es, pero los
políticos tienen que hacer ver que se pueden imponer.
Por tanto, en Cataluña, por ejemplo, los after-hours
están prohibidos y, en cambio, Barcelona es el lugar
de Europa (Ibiza a parte) donde más se publicitan,
y donde más éxito tienen. La pasada noche de
fin de año, más de 15 clubs de Barcelona anunciaban
que iban a prolongar su fiesta nocturna durante 24 horas.
En fin de año, muchos clubs dividen su sesión
entre dos salas, una nocturna y otra matinal. Este sistema
evita muchos problemas con la policía, porque algunos
lugares que abren de mañana, aunque ejercen como discotecas,
tienen licencias de bares: ésta es la trampa, ya que,
por ley autonómica, no se conceden licencias de actividad
a discotecas de horario matinal. La normativa catalana las
prohíbe, pero delega en los ayuntamientos su control.
Desde siempre, el Partit dels Socialistes de Catalunya se
ha mostrado más tolerante que Convergència i
Unió en la aplicación de sanciones a discotecas
por asuntos de horarios, y esta tolerancia "clandestina"
es la que predomina hoy en Barcelona. No obstante, esporádicamente,
salta el escándalo: en mayo de 2001, un joven fue asesinado
de un tiro en la cabeza en uno de estos locales fuera de horas.
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