Frustrada una actuación
de VDO en el festival MEM de Bilbao
"El impulso destructivo es un sentimiento
más enriquecedor que la urgencia creativa"
VDO
Después de mucho tiempo sin actuar en nuestro país
(y contando además con una expulsión del festival
Sónar
de hace unos años), Jordi Valls aka
Vagina
Dentata Organ iba a protagonizar una surrealista
actuación durante el festival Musica
Ex Machina de Bilbao (llegó incluso a estar anunciado
en su web) que, finalmente, se ha visto frustrada por culpa
de ... ¡el mal de las vacas locas! ¡eso sí
que es surreal!
La actuación había de tener lugar el sábado
6 de diciembre de 2003 en la explanada exterior del museo
Guggenheim,
y serviría para presentar el nuevo disco de Jordi Valls,
"The Great Masturbator", de inminente
aparición y realizado en homenaje al pintor Salvador
Dalí, que serviría, además,
como inauguración no-oficial del Año Dalí,
que se celebrará el 2004.
Espectáculo gestado a lo largo del año 2003,
el "Concierto Apoteósico in memoriam de
Salvador Dalí" sufrió diversos
cambios de estructura debido a las pegas impuestas por el
museo o por el desinterés del Palacio Euskalduna (e
incluso del mismo festival), aunque finalmente se presentó
un guión definitivo de tan macrobiótico concierto
que resumimos seguidamente:
A las 12h del mediodía (la hora del Angelus,
hora mítica para Dalí, por su adoración
al "Angelus" de Millet), se situarían en
la explanada que hay junto a la torre de
la sala Fish del Guggenheim un mínimo de 100
motos y motoristas haciendo sonar a tope sus motores
(se dice que incluso la Harley Dadvison estaba dispuesta a
colaborar, aprovechando que este año es su centenario).
Frente a los atronadores motoristas habría dispuestos
seis negros toros de lidia muertos,
cubiertos con sábanas blancas y unas chicas
desnudas lanzarían abundantes pétalos
de rosa sobre éstos y sobre las motos. VDO, acompañado
por Marc y Eric Hurtado
(Etant
Donnés, que esa misma noche actúan en el
MEM) y por algún voluntario más, descuartizarían
los cadáveres de los toros usando unas motosierras.
Posteriormente, las seis cabezas decapitadas de los toros
serían empaladas en otros tantos mástiles
situados delante de los motoristas, mientras el público
asistente comulgaría litúrgicamente con pan
y dry-martinis.
Se supone que el público, después, bien vomita,
bien aplaude, mientras el cadáver de Salvador Dalí
se revuelve desesperado en su (falsa) tumba.
Como se vé, "nada del otro mundo, sólo
una orgía metafísica con todo su simbolismo",
como declara Paco Alvarado, uno de los productores
del evento.
Sin embargo, no sabemos si fué porque los organizadores
del MEM se acojonaron diréctamente
con tamaña barbaridad o porque -inocentes ellos- no
se les ocurrió otra cosa que consultarlo con las Autoridades
Pertinentes, pero lo cierto es que la actuación
de VDO fué desestimada este pasado mes de septiembre,
con la excusa que está prohibido descuartizar toros
y terneras fuera de los mataderos, por culpa de la encefalopatía
esponjiforme (o sea, el mal de las vacas locas).
Seguramente, además, y pese a que los toros ya tenían
que estar previamente muertos, tendrían miedo de los
pejigueros ecologistas y de los más pejigueros aún
de los defensores de los animales.
En fin, que, desgraciadamente, este nuevo proyecto de Jordi
Valls no ha salido adelante y la vagina voraz
se ha quedado -por esta vez- sedienta de sangre.
La hipocresía y el aburrimiento han vuelto a triunfar
y, mientras, los funcionarios de la política se apropian
de Dalí, en un remedo de continuar su peor faceta,
la del "avida dollars".
Y, pese a que las instituciones bienpensantes no pueden ver
la sangre de los toros vertida en el asfalto, los srs. Aznar,
Bush y Blair siguen desangrando
al pueblo iraquí, que, eso sí, está libre
de cualquier enfermedad contagiosa: sólo tiene sangre,
o petróleo del que hace moverse el
mundo.
Blood on Canvas,
by Jordi Valls: |