Versió catalana
+ News 
+ València Clubbing 
+ Suggestions 
+ Mondo Freak 
+ People 
+ Antenna 
+ Games 
+ Friends 
+ Links 
× Contact 
× Concursos 

Vibra

Ciclo de arte sonoro y música experimental

 

Del nacionalismo a la “no-música”
El Centre Octubre programa en València, en el marco de un ciclo titulado “Vibra”, conciertos regulares de la vanguardia sonora más extrema

Por Joan M. Oleaque (El País, jueves 14 de diciembre de 2006)

“El universo de la vanguardia sónica no tiene demasiadas estrellas, pero sí agujeros negros. Como decían en Expediente X, hay otros mundos, pero estan en éste”. Las palabras son de la periodista Reyes Cuevas y las escribió para el suplemento EP3 de este diario, en un reportaje sobre los fondos abismales de la llamada música experimental, que hierve con vigor en España, Europa y Asia. Es necesario decir, sin embargo, que hay quien prefiere llamar a esta disciplina sonora como “no-música”. De hecho, muchos de los que la producen y la interpretan se presentan como “no-músicos” y se sienten más cómodos definiéndose sencillamente como organizadores de sonido (incluyendo toda clase de ruídos). Por evoluciones de la técnica, la mayoría de los ritmos experimentales son de corte electrónico, aunque no obligatoriamente: algunos “no-músicos” usan ruídos de motor de vehículos o cantos de pajaritos; otros utilizan como instrumentos botes de Cola-cao, consolas de juego Game Boy o instrumentos de tortura. Hay quien intenta transmitir paisajes sonoros apocalíptics sólo con un ordenador y hay quien es capaz de grabar el flujo rítmico de los ascensores durante un período de meses sólo para evocar la ansiedad de las vidas modernas. Todo eso, después, se muestra a un público que, o se hace adicto, o huye desesperado. Esta escena puede parecer hermética, freak e, incluso, perturbada, pero, en realidad, es más abierta y habitual de lo que parece. Las raíces las podemos encontrar en la electroacústica, en el rock industrial primitivo, en la música concreta, en John Cage, en Brian Eno y en músicos muy actuales como Aphex Twin, Mike Paradinas o James Holden. Este último, que ha actuado en el festival de Benicàssim y que ha hecho remezclas discográficas para Depeche Mode, ha sacado un disco brillante de producción propia –The Idiots are Winning- en el que, como un cirujano, abre en canal las tripas de la música de baile. Matmos, un dúo de músicos de culto que fascinan a Björk, han llegado a crear música con los sonidos producidos por operaciones de cirugía estética (las canciones que provienen de la rinoplastia y la liposucción eran las más interesantes). ¿Es todo ello cosa de enfermos mentales? ¿de creadores iluminados? Es el territorio de la “no-música”.

Una muestra de todo eso la podemos encontrar en las sesiones que hace el llamado Octubre Centre de Cultura Contemporània de València, edificio impactante en el centro de la ciudad que ha transformado el cuerpo de los antiguos grandes almacenes El Siglo. Impulsado por la entidad Acció Cultural del País Valencià, el Octubre, más allá de la reflexión nacionalista y a través del ciclo sonoro experimental Vibra, revisa el mundo mutante de la vanguardia rítmica. Hasta ahora, sólo en festivales, público más curioso podía acceder a esta galaxia de “agujeros negros”. De manera pionera, este acceso se ha transformado en València en una cadencia regular.

El prefacio inaugural del ciclo, que tuvo lugar en el Jardí Botànic, lo decía todo: se trataba de un espectáculo-composición del director de Vibra, el “no-músico” Rubén García, basado en ruídos extraterrestres captados en observatorios astronómicos de todo el mundo. “Usé distorsión, señales sonoras de satélites, ecos del big bang”, apunta Rubén. Con larga experiencia como programador de actuaciones experimentales –por ejemplo en el festival electrónico Observatori-, Rubén García ha colaborado con nombres virtuosos e importantes de la vanguardia electrónica más inalcanzable, como Francisco López. López abre sus actuaciones con conferencias –ayer mismo, día 13, el Octubre programó uno de estos espacios dobles- y hace que el público se tape los ojos durante la actuación para que tengan una experiencia sensorial más profunda. “Internet ha facilitado mucho la conexión internacional entre los que nos dedicamos a esto”, apunta Rubén, que ha actuado en el famoso festival Sónar de Barcelona. “Yo utilizo grabaciones de campo para organizar paisajes sonoros y, cuando actúo, lo planteo como una lucha contra el escenario”, dice. Ésta es una escena antifashion, antipop, antistar-system. “Es un movimiento descentralizado, dinámico, horizontal”. Sin líderes, sin jerarquías, una especie de punk intelectual donde la violencia de hechos se substituye por la lucha contra la percepción establecida. Pero ¿cómo se puede distinguir el grano de la paja en una escena tan singular? ¿Cómo se puede saber qué es interesante y no un esnobismo más? “La trayectoria del “no-músico” es vital para ello, la fuerza de su trabajo habla por él”, confirma García.

A parte de Rubén García o Francisco López, otros españoles como Coeval, o creativos internacionales como el argentino Jorge Haro o el polaco Zbigniew Karkowski –que proclama el sonido insoportable como revuelta- han sido servidos para la parroquia fiel del Vibra. La huella experimental de este ciclo, ocasionalmente, ha llegado a contaminar el otro ciclo sonoro semanal del Octubre, el de música pop, que ha llegado a programar actuaciones como la de Marc Cunningham y Jacob Draminsky, que encajan perfectamente en el concepto de experimentación: los dos miembros del dúo, con ordenadores y trompeta, dan un sentido espectral a todo lo que deriva de los instrumentos de viento. “Consideramos que Vibra ya es un éxito, con cien personas de media de público cada miércoles a las 20 horas”, explica Emili Payà, promotor del ciclo. “La entrada es gratuíta, pero es necesario un verdadero interés para adentrarse en esta forma de arte contemporáneo”. Payà ha apostado, de alguna manera, por normalizar una escena anormal por naturaleza. “Los precios de los creadores –que muchas veces no se dedican profesionalmente sólo a esto- es asequible, entre 500 y 1.000 euros por actuación, y el trato es muy agradable”, comenta. El público es sumamente heterodoxo: desde japoneses hasta señoras que aparecen por allí, pasando por fans irredentos de toda clase de vanguardias alternativas, promotores y músicos y hasta progres que quieren estar al día. El objetivo es continuar con las actuaciones e intentar traer al “no-músico” más radical: Jordi Valls, conocido como Vagina Dentata Organ, capaz de mezclar campanas con tripas, sangre y sacrificio animal.

 
 > Artículos disponibles... 
Rubén García durante el estreno de su obra Dark Matter
 
Jorge Haro
 
Alain Wergifosse
 
Alain Wergifosse con su famosa lanza sónica de PVC
 
 
 < Anterior   Siguiente >
© DjPay. Yellow Cap Records. All rights reserved. Contact me!
 News   València Clubbing   Suggestions   Mondo Freak   People   Antenna   Games   Friends   Links  Concursos  Contact